Un día como hoy, pero hace 200 años, un grupo de audaces reunidos en Cabildo Abierto dieron los primeros pasos de lo que sería un largo proceso que concluiría el 9 de Julio de 1816 con la Declaración de la Independencia.
Sin dudas, semejante hazaña merece nuestro más sincero reconocimiento y homenaje porque, bueno es decirlo, quienes lo hicieron posible fueron personas de carne y hueso, como ustedes y como yo. Fue gente con fortalezas y con debilidades pero, por sobre todas las cosas, con convicciones. Sus luces y sus sombras no los apartaron de un norte común: el nacimiento y la consolidación de nuestra querida Patria.
Muchos motivos tenemos para reconocer a todos quienes hicieron posible que la historia nos haya conducido hoy hasta aquí. Sin embargo, quisiera tomarme en esta tarde del Bicentenario una licencia y escribir sobre mis 25 años en este bendito país. Me gustaría hacer memoria, junto con ustedes, de cómo se insertó mi pequeña historia en esta gran historia de pasiones, desencuentros, rupturas, nostalgias, rencores, amores, esperanzas. Sobre todo, amores y esperanzas.
Esta fue la tierra de mis abuelos llegados desde lejos. También es la de mis padres, la de mis hermanos, sobrinos y amigos. Es mi tierra, con todo lo que ello implica ¿cómo no amarla? Esta Patria me dio un lugar en el mundo y me hizo hermana de todos los que habitan este suelo. Protestamos y nos quejamos pero, cuando estamos lejos, todo nos recuerda a ella, sus defectos empequeñecen y sus virtudes afloran.
Sabemos que hay problemas estructurales que urgen solucionarse. Las desigualdades son escandalosas, la brecha entre ricos y pobres cada vez es mayor y la clase media, que diferenció a nuestro país del resto de los países de America Latina, es una franja cada vez más reducida. La Justicia, la Salud y la Educación están en crisis y no es extraño escuchar que los jueces son funcionales al poder, que los médicos otra vez están en la calle reclamando salarios dignos ni que los maestros “ya no saben que hacer” con los chicos. La cultura del trabajo está en vías de extinción y los políticos lesionan gravemente la democracia con la maquinaria clientelista. El federalismo sigue siendo una cuenta pendiente y el interior aún espera que llegue su momento. La corrupción se cuela por lugares insospechados e implica a un ignoto funcionario municipal o a la Presidente de la Nación sin distinción.
Sobre todas estas cuestiones reflexioné en días anteriores. Dieron una y otra vez vueltas en mi cabeza. Pensé que esta fecha nos encuentra mas desunidos que unidos, y con problemas que llevan décadas sedimentando. En un momento, asumí que sería mejor delegar la tarea de escribir estas líneas alusivas al Bicentenario por temor a que pequen de un exceso de pesimismo.
Sin embargo, anoche, a las doce de la noche, comenzó a sonar el himno. Y como cuando se está lejos de la Patria, todas las miserias se diluyeron.
Hoy somos nosotros los hombres y mujeres de carne y hueso que estamos llamados a reconstruir la Nación. No es tarea fácil, en 1810 tampoco lo era, pero en ese tiempo tomaron el riesgo y hoy, con defectos y con virtudes, somos un país más de pie en el mundo.
Más cercanos en el tiempo, también fueron hombres y mujeres como nosotros los que pusieron en riesgo incluso sus propias vidas para volver a instaurar la democracia que nos había sido arrebatada. Sabían que valía la pena. Tenían la convicción y por ella, me dieron la posibilidad de nacer en un país que nuevamente era libre.
Hoy, tenemos la obligación de pensar cómo queremos que sea el país en el que nacerán nuestros próximos niños. Tenemos que fijar objetivos y pelear por ellos, desde nuestro pequeño lugar. Yo, hoy, decidí cumplir con el compromiso de publicar este humilde homenaje. Quiero que, en un futuro, algún otro joven de 25 años, tome la lapicera y nos recuerde por haber hecho de éste un país mejor para él.
¡FELIZ DIA DE LA PATRIA!


25 de mayo de 2010 a las 22:49
ani!!!. gracias por esta publicación!!!.. muy buena la verdad, cuanta realidad... 200 años y tanta agua bajo el puente: Tantos personajes, tantos hechos para RECORDAR Y aprender ( de loS que aprendimos y tantos que negamos)... CUANTOS CAPITULOS QUE EN REALIDAD PREFERIRÍAMOS BORRAR HASTA EL CANSANCIO, pero también forman parte de lo que vivimos, y eso marca nuestro prEsente para bien y para mal.Cuantas virtudes como argentinos pero cuántas manias, defectos que a veces simulamos entre chiste o chiste, o llevamos como bandera que nos identifica " la avivada argentina": COMO SI FUERA UN HONOR. y ASÍ LA AVIVADA se reproduce en donde el poder se camufla entre la gente. Yo creo que nuestro mejor homenaje al bicentenario, será la convicción. Sostenerlas o creerlas si aún las andamos buscando entre tanto caos y desilusión. Creo que lo más triste de la Argentina de HOY, ES EL ACOSTUMBRAMIENTO a que las cosas nunca van a funcionar bien porque la corrupción está instalada, porque los pobres van a existir siempre y una serie de afirmaciones MÁS que con solo pensarlas o decirlas generan un impensado número de acciones ( algunas casi invisibles) o lo que es peor de omisiones. La culpa encima siempre está en el otro y ya vendrá algún idealista que tenga tiempo para creer que algún cambio es posible.
creo que los cambios si son posibles pero no de manera inmediata, " ya, ahora y con el mínimo esfuerzo". Los cambios llevan tiempo porque ser superficiales no los define como tal, y lo profundo no se lleva bien con los caprichos de ningún grupo ni con la locura pasajera de algún ciudadano con fachada de político. Las convicciones deben SER BIENVENIDAS adentro nuestro, en nuestra lengua, en nuestras manos, en nuestros pensamientos. En nuestra cotidianidad debemos luchar contra la impunidad, la discriminación, la injusticia, contra las pequeñas coimas de cada día y las angelicales caras del poder y la mala intención. Contra el atontamiento a que algún grupo de empresas que buscan enriquecerse más y más tratan de llevarnos. Y si, la convicción en cada minúsculo gesto. Desde el por favor, desde aquellos antiguos modales que nosé en qué esquina perdimos... La convicción desde el estudio o el trabajo de cada uno. Supongo que No hay otra forma de empezar. mi sueño es: DE A POCO LAS CONVICIONES SE IRAN ENCONTRANDO Y EL ENCUENTRO LAS HARA FUERTE Y LA FUERZA GENERÁ ALGUN CAMBIO. Y LOS CAMBIOS IRAN GENERANDO PREGUNTAS, Y LAS PREGUNTAS MOVIMIENTOS.
yo también amo Argentina. y sin irme también la extraño cuando me siento ajena, no representada. Cuando ella se desmiente a si misma, da motivos para la verguenza o el horror.
Creo que nos falta audacia, coraje... que muchas veces nos paraliza el miedo, la naturalización del chantaje, EL RETORNO DE LO QUE AUN NO PODEMOS NOMBRAR PERO INSISTE... debemos preguntarnos que pasó, dónde estamos y hacia dónde vamos. Pero ya no estamos en 1810. Hoy hay diversidad de respuestas, y tantas veces los medios también ayudan a nuestra confusión. y la confusión nos deja perdidos, y perdidos nos manejan en una realidad que segundo a segundo toma diferentes versiones( y sin verificación de la información).
Hoy escuchando y viendo los diferentes homenajes me acordé mucho de esta canción "Cuando no recordamos lo que nos pasa,
nos puede suceder la misma cosa.
Son esas mismas cosas que nos marginan,
nos matan la memoria, nos queman las ideas,
nos quitan las palabras... oh...
Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia:
la verdadera historia,
quien quiera oir que oiga."
CUANTA VERDAD!!!! y si, espero que cada uno escriba también su historia como argentina o argentino desde sus pequeñas convicciones en los lugares y con la gente en los que eligió o le tocó estar... que no les maten la memoria, ni les dicten las palabras. LES DESEO QUE GUARDEN SU HISTORIA COMO UN TESORO. QUE NO LA VENDAN POR NADA. aunque quieran convencernos de lo contrario: LA PATRIA NO ESTA A LA VENTA.
18 de junio de 2010 a las 12:45
aún debo unas palabras a esta entrada...por lo pronto lo que puedo decir es que cada día más me alegra ser Argentina! con mis 25 años junto a ella...con sus miserias y sus eternos amaneceres! mi tierra y mi gente querida...razones de tantos amores! y sobre todo de recuerdos eternos! de mi infancia y mi juventud encaminada! mi tierra con sangre y mares que la lavan...es aquí donde elijo seguir estando, seguir permaneciendo!