Solo, con mi esqueleto, mi sombra, mis arterias, como un sapo en su cueva, asomado al verano, entre miles de insectos que saltan, retroceden, se atropellan, fallecen; en una delirante actividad sin rumbo, inútil, arbitraria, febril, idéntica a la fiebre que sufren las ciudades. Solo, con la ventana abierta a las estrellas, entre árboles y muebles que ignoran mi existencia, sin deseos de irme, ni ganas de quedarme a vivir otras noches, aquí, o en otra parte, con el mismo esqueleto, y las mismas arterias, como un sapo en su cueva circundado de insectos.
Oliverio Girondo
4 comentarios:
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2 de mayo de 2010 a las 6:40
Girondo! un grande! No cualquiera llega a esa descarnada conciencia de soledad, sostenido en su propio esqueleto (Cosa exactamente real, por cierto...) o asumiendo que no es siquiera tener tanto para alimentarte (en todo sentido)lo que justifica tu estar (permanecer) y saber que se está solo/a... Una dosis de verdad que no mata a nadie... Lo aseguro jajjaaj
Arcadia
2 de mayo de 2010 a las 8:14
lo creo totalmente arcadia...uno a veces esta tan solo en una ciudad desconocida y pese a que caminan tantos iguales a su lado, esta solo. y aún así cuantas veces más en nuestra propia ciudad lo estamos...somos extranjeros. y es una sensación rara y hasta indescriptible....por eso lo tenemos a girondo que nos regala sus palabras!
2 de mayo de 2010 a las 12:08
Cuando nos sentimos esqueletos ¿ Hacia dónde vamos? ¿Qué miramos? ¿ Cuál es nuestro miedo? ¿ Con qué soñamos?
Esqueletos ¿ escapando? ¿simulando? ¿ pisoteando? ¿ mintiendo?
ESQUELETOS,ARTERIAS,SOMBRAS.
¿ desnudos? ¿ VULNERABLES? ¿ desprovistos?.
¡Esqueletos! ¿Da lo mismo ir o quedarse?. Hace frío afuera, y adentro. Paren, respiren, vístanse, salgan de sus cuevas. ES HORA YA DE NO IGNORAR SU EXISTENCIA.
2 de mayo de 2010 a las 13:33
Como en una ciudad nocturna, en ciertos momentos se filtran en el cuerpo las sombras, los fantasmas, los duendes que el libro de anatomía no testimonia” (Elina Matoso)